CONDENA
Condeno al dolor a cadena perpetua,
a una agonía eterna entre hollín y rejas herrumbradas,
gritos mudos y levedades circundantes.
Lo condeno a la indiferencia de las almas,
a una vida atormentada de recuerdos
a un encierro nocturno, solo, vacío…
¡Perdido para siempre!
Allá. Allá donde a nadie alcance,
ni al corazón débil dispuesto a sucumbir,
allá donde no corra ni se pueda esconder.
Lo condeno al latido infinito de un mal presagio,
en constante huida, al asecho, expectante;
hundido en el miedo más profundo,
ahogado, muerto una y otra vez en cada idea,
en cada sueño, en cada momento.

Ilustración: Frida Kahlo, Henry Ford Hospital, 1932.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada