martes 21 de junio de 2011

Leonardo Urrea Madrigal


ENFERMEDAD

Veo deslizarse el alba, la noche,
el viento y las sombras,
sin licor, con mucho humo en los pulmones
y el peor de los vicios rasgando mi cerebro,
—escribo.

Y el pensar me hace doler los poros,
—lo disfruto—,
mi masoquismo literal llega a límites
insospechadamente conscientes,
—estoy enfermo—,
la razón cuenta historias
desde el revés de mis tímpanos
que hablan sobre la belleza de mi locura,
—sonrío.

¡Estoy enfermo!
Adoro esta maldición,
—duele.

Analizar este dolor
me hace menos mortal;
las letras sacan raíces
—no vuelo—,
me arrastro entre una masa
de metáforas y simbolismos
—soy franco.

Abierto, clavo tinta
en las entrañas de la fe y los elementos,
—medito, maquino, despierto—,
planteo razonamientos abstractos
que tienen una lógica extraña;
refutable verborragia sensata,
—estoy cuerdo—,
más que la mayoría de mis semejantes,
pero no tanto como para alegar total cordura.
¡Escribo!


2 comentarios:

Andrea Muñoz dijo...

No hay nada mejor que un prolongado dolor de poros, dolor que sería posible curarse con un masaje en cada uno de ellos.

El placer está en el escribir, que da tantos dolores de cabeza.

Eva BSanz dijo...

Me encanta....

Mi beso y abrazo, feliz entrada de semana.