Es púrpura,
un lirio,
es un viento frío,
una noche sombría.
Corren ríos de imágenes del mismo talante,
de diez años atrás:
paredes victorianas,
momentos ingenuos y banales.
Menos presiones,
más descubrir,
menos ahondar,
más respirar.
Olor a piña,
color amarillo,
cálidas tardes de caminatas.
El mundo estaba en las manos.
Una casa de muñecas,
un sombrero color pastel
y una sórdida tranquilidad.
Una canción romántica.
Una pradera rodeada de ilusiones pérfidas,
una noche silenciosa en un balcón
acompañada de los gatos de doña Doly…
Traen a mi mente un solo olor con personalidad
y que ahora que volvió sólo es eso,
un recuerdo y un tufillo
del pasado dulce y violeta
que tanto quise.

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