.SEMEJANTE COMO AYER
Hay un hombre sentado en la esquina de la cafetería. Ha lanzado una mirada absurda, no le he entendido. ¡Cuán extraño!, se encuentra perturbado, lo miro y lo sabe; me recuerda a Búho.
Con un café y su lado más innato en el ocular de la penumbra, brilla altivo, ¿por intimidación?, ¿intuición?, ¿acaso presiente algo? Qué se yo.
Escribo este enigmático poema mientras mi imaginación cree que me observa el hombre de la esquina. Busco describir con cada detalle este momento, eludiendo el trajín en la cafetería, tarjada como la madera vieja (me repugna el olor a gente desesperada por comer).
El hombre ya se marcha, creo que va a clases. No se acercó a hablar. No vino hacia mí, no quiso siquiera saber mi nombre…
Igual… ¿quién soy yo? No tengo importancia. El mundo es la gente; supongo la materia y lo que buscas… ¿A dónde vas?, ¿cómo? Tengo en mi cuerpo un dolor placentero. Ahora la esquina está sola, ya no hay rastro...
Hay un hombre sentado en la esquina de la cafetería. Ha lanzado una mirada absurda, no le he entendido. ¡Cuán extraño!, se encuentra perturbado, lo miro y lo sabe; me recuerda a Búho.
Con un café y su lado más innato en el ocular de la penumbra, brilla altivo, ¿por intimidación?, ¿intuición?, ¿acaso presiente algo? Qué se yo.
Escribo este enigmático poema mientras mi imaginación cree que me observa el hombre de la esquina. Busco describir con cada detalle este momento, eludiendo el trajín en la cafetería, tarjada como la madera vieja (me repugna el olor a gente desesperada por comer).
El hombre ya se marcha, creo que va a clases. No se acercó a hablar. No vino hacia mí, no quiso siquiera saber mi nombre…
Igual… ¿quién soy yo? No tengo importancia. El mundo es la gente; supongo la materia y lo que buscas… ¿A dónde vas?, ¿cómo? Tengo en mi cuerpo un dolor placentero. Ahora la esquina está sola, ya no hay rastro...
Ilustración: Leandro Loaiza Largo, Alejandría.
1 comentarios:
muy bueno luisa
Publicar un comentario en la entrada