martes 10 de noviembre de 2009

Julio César Osorio Buriticá


CONFESIÓN

He estado en el infierno y caminé por sus ardientes pasadizos; el suelo y las paredes parecen derretirse con lava blanca. Los demonios caminan a tientas con sus pantalones sueltos, rasgados, mascados por las exultaciones del deseo. (Nada más fiel a sus convicciones que un demonio lúbrico escribiendo poemas con sudor y sangre).
También estuve en el cielo y floté por sus floridos valles luminosos. Los ángeles cubren la desnudez con sus alas y en un juego de Scrabble mitigan sus candentes deseos internos. En la intimidad despliegan sus alas y preparan postre de pasionales frutos rojos. (¡Que vanidad se siente cuando un ángel te cocina!).
Me he arrastrado por el suelo sucio de tabernas oscuras recogiendo huellas y colillas y caricias y monedas y labios rotos y un te quiero que alguna vez se me salió del bolsillo. He logrado llegar a la barra a pedir un trago y un cigarrillo, al pararme en la silla conseguí ver desde la altura cómo se reúnen ángeles y demonios a festejar y alicorarse un viernes en la noche. Los demonios se convierten en ángeles pintando sus alas de cuervo, los ángeles parecen demonios arrastrando sus plumas blancas por el fangoso piso y reparten caricias sudorosas con olor a hachís.
He fornicado en baños y hospitales, lupanares y templos góticos y grecorromanos, bibliotecas y salas de cine, parques y cocinas, en el suelo y en el techo, en el cielo y el infierno, y también en camas de motel barato o caro. Forniqué en el tren y en la Notaría Tercera y bajo la cama de mis padres.
Levanté mis pantalones de baldosas y madera y tierra y césped y plástico, asfalto y sanitarios, del agua y del fuego, de nubes y sabanas húmedas. Y alguna vez perdí mi ropa interior o se me quedó bajo una almohada.
Así fue como presté mis caricias y mis labios y mi cuerpo, y mis doctrinas las cambié por ardientes y sodomitas jornadas y luego me puse mis alas negras para parecerme a un ángel o un cuervo o un gato halado volando entre luces de neón en las bohemias noches de ángeles y demonios.
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lunes 9 de noviembre de 2009

Lorena Madrid

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Hoy
mis lágrimas
son dulces,
son de risas.
Mi llanto
no es un mar salado
pues la tristeza
es amarga
y hoy sufro
de catarsis confitada.
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Diego Galvis

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Postrado y olvidado

Se parte, se abre, se sube, se baja,
se para, se sienta, se planta,
se encamina y descansa.
Se siente, se huele y se palpa.
Rodeado de todo, rodeado de nada,
sobre suelo, sobre aire, con frío,
debajo de algo que al parecer ya no es;
mezclado, híbrido, conjunto.
Apoderado de sí mismo, perteneciente al vacío,
perteneciente al olvido...
Entrelazado y sujeto fuertemente a un reloj que marca su hora,
que brilla y se apaga,
que mira sin sentido...
siembro vida, arrastro muerte.

martes 13 de octubre de 2009

Oscar Javier Viveros


CALMA

Sí, ya pasó la tormenta, estoy muy tranquilo ahora, es como si la calma de la posguerra me hubiese invadido, con todos los paisajes desolados y fantasmales, voy con la corriente sumergido en el río Mira, escuchando los motores fuera de borda de las canoas que pasan a lo lejos, fresco y frío, mirando a través del agua fresca y dulce, probando su rico sabor a puro mineral terrestre y virgen, ese color cobrizo, esas formas diversas naturalmente talladas... las miro, escucho y no pienso, sólo percibo las sensaciones, trato de morir y seguir con la calma que tengo, no quiero perder esta calma maravillosa: he captado algo de ignorancia en todo este tiempo, y con ello algo de felicidad y de tranquilidad.
Hace sol, miro las volquetas y las máquinas extrayendo piedras, dragando el río poco a poco, vendiendo nuestros recursos naturales, explotando a tantos campesinos pobres y robando a muchos otros, sí, ahora sólo siento, no pienso, no me importa nada ni nadie, por momentos recuerdo muchos aspectos lindos de mi infancia, estoy lleno de opio y tan relajado que no me cambio por nadie, este mundo ya no duele, y luego que por qué las drogas son tan caras, si podemos solucionar todos nuestros problemas con una fumada o con una tomada, gran práctica milenaria, y es de verdad se flota, se navega en la marea del aire, en la estratósfera, y eso que la soledad es muy cómoda, hace rato que nadie me acompaña. Todo está ahora tan lejos de mí, muy lejos, nada me perturba, nada me saca de esto, hay mucha sustancia en mi sangre, ni siento nada, la sobredosis me alcanza de forma lenta y coqueta, me asfixio y, sin pánico, muero y asimilo mi final, me voy de aquí y por esto la felicidad que siento ahora, estaba cansado, muerto en vida, descompuesto por dentro, se detiene mi respiración, mi cerebro perece, todo acaba, todo lo malo, todo.
Raksorevv
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martes 22 de septiembre de 2009

Leandro Loaiza Largo, Poemosca (Poemario)


Por Felipe Agudelo Hernández
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Poemosca. Díptero con sofisticado sistema de defensa que lo hace anticiparse a los movimientos de su atacante. Vive en la basura y dondequiera que haya materia fecal.

Poemierda. La ciudad es un excremento donde crecen las flores del amor.

Poeamor. Unos labios que faltan son tan innecesarios como el aire o el dulce llanto de la muerte.

Poemuerte. Bienvenida cuando el cuerpo no le sirva de alcoba a una mujer.

Poemujer. Único lugar desconocido de la mano.

Poemano. En un seno de M.B, en una escopeta, adentro de una lágrima o de otras manos, en la máquina SINGER, en un barrote de la jaula que encierra entre los puntos cardinales (pájaro más grande que Asia). La mano de Leo sirve para hacer poemas que no escribe (en un pómulo dijo furia, en un dorso amor silencioso), y para soltar algunos en papeles contaminados. Se precipita el poema-no.

Poema-no. Antipoema. Vómito de pájaros. Poemosca vive entre basura, y, camuflada en su pequeñez, contamina lo pulcro para poder cantarlo.

Nota: La muerte es bella en los vivos. Olvidar la muerte de los muertos así sea llorando. Según Wikipedia, los animales muertos atraen a las moscas sólo a las pocas horas de haber muerto.
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Héctor Abad Faciolince


EL VERANO DEL PATRIARCA

EN AMÉRICA LATINA, SALVO UN PAR de excepciones, estamos renunciando al progreso gradual de las democracias liberales, y hemos optado por la ilusión del Hombre Providencial y el prodigio repentino.
En el vecindario creen que milagrosamente, de la noche a la mañana, podrán salir de la pobreza y la exclusión con dictadores indios o mestizos; aquí creemos que gracias a nuestro caudillo blanco se acabarán al fin la peste de la inseguridad y el salvajismo guerrillero. En siete años, aunque haya arrinconado la brutalidad de las Farc y domado el secuestro, la guerrilla no ha sido liquidada, y los paramilitares resurgen, lujuriosos, con el abono orgánico del narcotráfico, con forma de bandas que imponen su voluntad con sangre en los barrios marginados y en los pueblos lejanos. Pero él se presenta como el Salvador y el pueblo (la voz divina) todavía se lo cree.
Veremos si en doce años el caudillo Uribe puede con las Farc, pero tal vez se necesiten no cuatro sino ocho años más, hasta completar 16 o 20 (o quizá 40 o 50, como Fidel y como Franco). ¿Por qué no vamos preparando de una vez otra reforma constitucional que le permita a nuestro Perón, a nuestro Porfirio, gobernar hasta el 2030? O hasta que haya un militar por cada mata de coca y la mitad del presupuesto del país se lo chupe un ejército de barrigones.
Así, envejeceremos viendo medrar a su poderosa camarilla de viejos y de nuevos ricos. Seguirán engordando los señores feudales del azúcar; se pondrá rechoncho el lobby de las carreteras y de los basureros; medrarán los dones de la palma de aceite y de las flores; se explotarán de ricos algunos bancos; no podrán con tanta plata los especuladores de las tierras urbanas; los contratistas de armas vomitarán dólares por las orejas; el tamaño de las haciendas de los neo-paracos llegará a ocupar un porcentaje todavía más grande de todas las tierras; las ciudades se estallarán de pobreza, inseguridad y desplazados del campo. Y mientras el país es saqueado por esta mafia de contratistas y aprovechados, nosotros nos pasaremos la vida discutiendo sobre nuevas reformas a la Constitución para que el Caudillo pueda seguir satisfaciendo su ego inconmensurable, su falta de humor, su apetito mandón, sus gritos de tirano, sus modos relamidos y taimados de dictador de buenas maneras.
El Patriarca se pasea por el país y por el mundo de la rienda de su secretaria; el Patriarca monta a caballo con la rienda en la izquierda y un tinto en la derecha; el Patriarca grita a sus hijos para que aplacen el gustico y no se enriquezcan más de lo debido; el Patriarca insulta a la prensa y acusa a la oposición de complicidad con la guerrilla; el Patriarca no cede, el Patriarca es intransigente y no acepta ningún gesto humanitario con los que llevan secuestrados 13 años; el Patriarca domina y amansa con sus manos rudas de domador de potros; el Patriarca, con el enorme oído del DAS todo lo oye, todo lo esculca, todo lo sabe, todo lo premia y todo lo castiga.
Lejos estamos del otoño del Patriarca; más lejos todavía de su invierno. Ya le pasó la alegre primavera, pero el verano se presenta largo, caliente y seco. Y ahí estaremos viéndolo gritar; y ahí estaremos viéndolo regañar desde el alba hasta la noche profunda; ahí nos tocará oírlo cada 20 de julio, hablando de la Patria, con su manita tosca apoyada en el pecho del corazón invicto. Ahí estará el Patriarca aclamado por el Estado de Opinión del Pueblo. Y este país vergonzoso seguirá arrastrándose hacia adelante, con su ira sanguinaria, con sus maleantes sueltos, con su Congreso de asco, con sus militares de opereta, con sus cortes erráticas, con sus gringos inmunes, con sus ministros sin carácter (o clones revejidos del Patriarca que logran la reelección con armas bajas), con sus barrios ardiendo, con sus ríos sembrados de cadáveres, con la indigencia en la calle, con las corridas y las cabalgatas, con su alegría histérica y la impotencia absoluta de los que no tenemos más que la palabra.
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martes 15 de septiembre de 2009

Diana Rentería Cruz

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Tu nombre, incitador de fiebres
Nombro la violencia de tu nombre
para inaugurar las guerras
y proclamar furibunda la victoria.
Incendio el ardor de tu nombre
que hila sus sílabas de fuego
en el trepidar
del vientre de la tierra.
—Tu nombre desboca incontenible
derramando tu figura tirana
sobre mi cuerpo miserable de tu tacto—
fragor de ultratumba para insultar a la pobreza,
para amedrentar el rumor de las ausencias.
Vara, azote vigoroso que llama a la muerte
para pegarle en la cara;
sonido cruel que designa lo terrible:
lo padezco desde mi seno abandonado.
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Ilustración: Persona, Ingmar Bergman

Sandra Viviana Romero Obando

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BENDICIÓN

Santa María, bendice a ese hombre
que ha logrado limpiar de mi piel
tantas caricias marchitas,
tantos cuerpos olvidados por el tiempo.
Bendícelo, por que ha logrado
que con una sola palabra
mis heridas sanen
y mis muertos descansen
en lo más recóndito del pasado.
Porque ha purificado mis labios con sus besos
y mi vientre con su semen.
Santa María, bendice a ese hombre
al que hoy llamo amante.
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Ilustración tomada de: http://jrmedia.blogspot.com/2007/04/painted-horses.html

viernes 11 de septiembre de 2009

Lukas Gutiérrez Montoya

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El Transeúnte


Las calles parecían sofocadas por los transeúntes que se apiñaban en las esquinas junto con la mugre y las voces que iban y venían como los autos que aguardaban en los semáforos. De pronto las luces de estos semáforos cambiaban y esto bastaba para que una gran masa continuara moviéndose apurada sólo por el tiempo; yo estaba allí en el andén observando a la muchedumbre y por poco logro confundirlos con algo menos humano que las propias causas que los apuraban, pero vislumbré en los rostros afeados de algunos lo que sólo podían ser: demasiado humanos.
Al cabo vi cómo esta gran masa cambiaba de rumbo y como en un gran cause inundaba las calles. A su paso lento ennegrecía el asfalto y evitaba que los autos continuasen su rumbo.

Sus pasos retumbantes rompían las ventanas de los edificios y estos se estremecían como perturbados por esta masa indomable. Yo estaba allí estupefacto sin quitar la mirada de los feos rostros, como si cientos de hombres de traje negro caminaran sin razón ocultos bajos máscaras que los avergonzaban.

Al final el pánico me agobió cuando la gran masa me tumbó bajo sus zancadas. Muchos tropezaron conmigo y me devolvieron miradas de odio, que con sus máscaras espantosas semejaban demonios enfurecidos. Me arrastraron inclementemente por toda la ciudad, entre callejones y edificios, sobre aceras y escaleras, y entre parajes que desconocía.

Luego el bullicio de estos hombres yació sosegado por el agua de un río que por un instante desafió la fuerza de su cólera; y yo quedé allí sumergido, abandonado a merced de un silencio inventado por la ausencia de aquellos que desesperados desaparecieron en lejanía. Cuando nadé para ponerme a salvo no pude evitar el reflejo de mi rostro en el agua. Supe entonces que yo no poseía uno… Quién era yo, pues, para juzgar a los hombres.

10 de noviembre de 2007


Ilustración: Tomada de http://www.motomachicakeblog.com/

Raúl Henao

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EL TOUR ERÓTICO


“Cuando el amor, tango soberbio, llega a ser tempestad
de gritos y sollozos” Robert Desnos)

Mi adorable putica, pedaléame por esa calzada
de locos que es el amor
mientras aspiro la pólvora de tus labios.

Paseemos de polo a polo desnudos en bicicleta.

Mi boca bombeándote respiración artificial
en el paradero de medianoche,
mi lengua buceando en tu culo de botella.

¡Vamos de una vez! démosle vuelta a la cama
en ochenta mundos. Redoblemos los golpes de pecho,
el galope de las grupas, los besos como trompadas,
el asalto a la madrugada.

Culiémonos al borde de la sopa de letras.


Ilustración: Pablo Picasso, Étreinte, 1972.

Damaris Angola


Seguramente seguiré aquí mañana
y pasado mañana…
quizás otros días pasen
y de ti me enamore.
Te has vuelto una idea estúpida
que se repite.
Quiero escapar a otros brazos
que no me angustien,
que no me sufran…
En los que pueda pasar sólo una noche
y luego deshacerme
de todo lo que recogimos.

domingo 6 de septiembre de 2009

paulatatiana mejía sepúlveda








http://www.flickr.com/photos/lata

Felipe Agudelo Hernández, Viento en el árbol (Poemario)


Por Leandro Loaiza Largo.
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Su raíz se asemeja a un tentáculo tímido —es un nómada adicto al tacto que absorbe todo lo que toca—, por eso se desplaza con la velocidad de los de su especie, para poder descubrir el mundo e inventarle un nombre a las cosas nuevas antes de devorarlas. Su savia es inerte, negra y espesa. No hay nada en él que le indique que es un árbol, pero él así lo cree. Como todos los bonsáis gigantes, no necesita de mucha tierra, habita una pequeña isla flotante que recorre los océanos; en ésta han muerto de hambre varios náufragos, pues su tronco lo mueven unos engranajes secos que no producen ni un solo fruto comestible. Cuando llega a un puerto, es invadido por niños de aspecto cadavérico que quieren jugar con él, subirse por sus ramas y hacerle columpios… Entonces, vencido y cansado de su inmortalidad, espera a que caiga la tarde para huir de nuevo mar adentro en busca de una cierta soledad. Cada tanto decide perder sus hojas y dejarlas esparcidas por el agua en un otoño voluntario; lo hace para sentir menos el viento que lo recorre y le recuerda que está vivo.
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jueves 6 de agosto de 2009

Felipe Agudelo Hernández



DISCUSIÓN

Me acosté a mirar el cielo.
O a morir.

Se asomó desde su altura a mi mirada,
se inclinó y me tocó el pecho
con un gesto grave de cirujano ciego.
Le pregunté su nombre. Silencio.
Por su casa. Silencio.
Por su origen. Una sonrisa.
Por un motivo. Una lágrima y más silencio.
Por su destino. Y empezó un camino de regreso.

La vi alejarse con una estrella en el hombro.
Pero tal vez lo que llevaba en el hombro era su cabeza.
Pequeña su imagen y más brillante su estrella:
se fue y se llevo la noche.
El sol acabó con el aire.
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Susana San Juan (Pedro Páramo)

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Tengo la boca llena de tierra
tengo la boca llena de ti, de tu boca
tus labios apretados, duros,
como si mordieran oprimiendo mis labios…
Trago saliva espumosa;
mastico terrones plagados de gusanos
que se me anudan en la garganta
y raspan la pared del paladar…
Mi boca se hunde, retorciéndose en muecas,
perforada por los dientes
que la taladran y devoran.
La nariz se reblandece.
La gelatina de los ojos se derrite.
Los cabellos arden en una sola llamarada…



Felipe Agudelo Hernández, Leandro Loaiza Largo

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Un ladrón de calzones

Pepitas violetas
mezcladas con sangre seca.
Herida tu sexo,
cuchillo acostumbrado este violento acto.
Solamente tomaré parte de tu esencia,
luego serás una amante
recordando entredormida
a un fantasma crepitante.


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Un amante es ladrón armado
de su inocencia,
contradice la lógica cuando se quita todo
en otro viéndose desnudo…
Se quita todo antes de robar:
Es un oficio impecable y sucio.

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Luz Adriana Castaño Gómez


Hay tanta tristeza
en mi extraña vida
que ni siquiera puedo llorar,
tengo media confusión
entre el alma y el pecho,
el cansancio se cuelga en mis ojos
y mis manos destilan sangre.
Estoy cansada de que la depresión
se me monte en la espalda
y me ahorque en las noches.

jueves 30 de julio de 2009

Lo que cayó al patio



Por: El reverendo Reggaeman

“Afortunadamente cuando vomité, saque la cabeza por la ventana del carruaje. Porque si no, me hubiera vomitado el corazón”. El Señor Plátano

Prólogo

Esta es una filosofía barata, muy barata, tan barata que es la verdad suprema. Es el recuento de un proceso innecesario, el camino mas largo para llegar a ningún lado. Son los diálogos con el señor plátano, el recuento de la sabiduría que el nos dejó cuando estuvo en esta nave espacial que gira sin sentido y que no va a ningún lado llamada Planeta Tierra. Se preguntará ¿quién es el Señor Plátano? el Señor Plátano es Dios, el Señor Plátano es sabio, es la raíz básica del propio conocimiento.
Lean atentamente sus palabras y dejen que penetre y golpee su alma. Dejen que el Señor Plátano les enseñe su sabiduría volviéndolos cada vez más ignorantes, y libres hasta de la libertad. Permítanle a Él ser su guía por las profundidades de su confusión y de sus propias mentiras. Dejen que el Señor Plátano los acompañe por un camino que es mejor recorrer sin compañía. Dejen que el Señor Plátano destruya todo lo que faltó por ser destruido dentro de ustedes en sus momentos de sensatez. Dejen que el Señor Plátano siembre en ustedes su semilla podrida y coseche las lágrimas de la verdad. Dejen que el Señor Plátano les indique el camino mas largo para ir a ninguna parte.

Ilustración: Portada libro, Editorial Perfect, 2009

Juan Sebastián Cárdenas Hernández

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Cansados, agotados

de las simple rutina.

Un paso, dos pasos, tres pasos…
Y luego, de nuevo a casa.

Cansados, agotados,
las mismas voces
involucradas en cuestiones
donde el corazón
es un trapo de limpiar,
lagrimas ya podridas
por encontrarse tanto tiempo
reprimidas por la razón.

Simple rutina.

Una lágrima, dos lágrimas, tres lágrimas…
Vuelve el remordimiento,
vuelve la calma,
es el mejor de los amigos quien la trae,
sí, ese o esas que llamamos soledad,
quien entre la luz da sombra,
quien en la oscuridad
da luz de esperanza,
con unas cuantas palabras:
“No estaré siempre contigo”.

Fácil rutina,
nacer, vivir, morir…

sábado 11 de julio de 2009

Juan Felipe López Giraldo



Maldigo las escalinatas enfermas
por donde pasa Cupido
con las alienantes flechas macabras.

Doy metros de penuria
con líneas amarillas, solitarias,
trasgrediendo las horas
con un rapaz taladro en mi mente.

Doy tumbos emperadores
rasgando lo finito,
para ensimismarme en lo trágico.

Alquilo mi corazón
para que pose en cuarentena,
dando flechas en un bufet de olvido,
en un sacrilegio que mi pecho llora.

Ilustración: Cupido, Alejo Raskolnikof feat Caravaggio

martes 30 de junio de 2009

Perséfone Bryce




Digamos entonces,
señores del Jurado,
que no se me fusile
por el mensaje fervoroso,
sino por querer empuñar
con tanto deseo incontenible
esta pluma
con la que rayo en las venas
mi diario alimento.







Ilustración de "Bodas de sangre", de Alfonso Domínguez Lavín
http://www.flickr.com/photos/alfonsodominguezlavin/show/

domingo 21 de junio de 2009

Bambusa Libros



Elizabeth López Cárdenas


OLOR DE LIQUEN

La piel desnuda
se convexa
sobre caricias,
el olor persigue
los tallos mutilados:
liquen que sala
el olor de la tierra.

Los cuerpos a visión
se encargan de las promesas
de sus desusos.

Aún se penetran
como niños inexpertos,
―caracolas jugando
la ley del apareamiento―.

Sólo puedo callar
el oprobio,
mientras un falo
con olor desnudo,
salpica la ley
de los cuerpos.

:) Ilustración: Les dormeurs, Sophie Calle

jueves 4 de junio de 2009

Iván Kano López


TENÍA QUE SER ELLA

DE CARA a la luz avergonzada de la luna, tenía que ser ella. En sus ojos la tristeza cruel de un adiós entre la sangre. En sus labios, la evidencia trágica de un beso muerto en la mudez infame de la perfidia, ilumina la piel manchada de la noche.

En sus manos el arma del delito destila la miel de la venganza. A su lado la negrura fúnebre y punzante de un cruento adiós, en la puñalada trapera de una despedida de muerte.

Muere el amor, muere la fe, muere la vida, y el desprecio troza el corazón usurpado de ilusiones, añagazas y agonías. Ñapa del crimen: virulencia y saña en el agravio del dolor y el desencanto. Oración de arrepentimientos vanos en la pretensión de zanjar a cuchilladas la dolorosa traición de un beso.

Ilustración: Tristeroid
http://www.flickr.com/photos/tristero/show/with/293362115/

lunes 25 de mayo de 2009

Carlos Mario Vallejo Trujillo

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Nocturno del armado

Afuera, la condena del ocaso
se ha apoderado de los periodos.
Sola luz de tu cuarto a medianoche:
¿cercana?
la futura tinta, inescrutable,
medita en su Kilométrico.

Liar algo basta en la alta noche
Hacia la tosida obtención de lo etéreo.
Luego, reverberos de ojeras insomnes
Ahora, de bordes de horas y de hojas:
ambos sin viento, paralelos.

Requisitos:
Llevar del verde
un rastro fijo,
la clara noción
de los inciensos primitivos:
ángulos de un valle,
dato básico o ente vital,
no sin antes rebosar
los cálices de clorofila.

Y luego, la brasa humeante que se arroja

y ahora, un mustio hedor de huellas digitales.

viernes 22 de mayo de 2009

Jeimy Liliana Orozco Tamayo



Hace algunos hombres
que no menciono tu nombre,
pero tengo que mencionar tu apellido
para que el tendero me entienda
o cuando canto una canción colombiana.
Hace cientos de agujeros
que siento agujeros en el cerebro,
huecos enormes que siempre
esperan ser llenados
con esa sustancia que poseen
los felices infelices.
Se repiten uno tras otro
los capítulos y melodías,
y todavía suplico que algún día
La Bella pueda encontrar a su Bestia,
y creo en esa locura que no concierne
a especialistas e investigadores.
Pero sobre todo,
ruego desde el fondo de mis perforaciones
que mi tipo de locura
sea compatible con el tuyo,
que me maldigas si quieres,
pero que me nombres,
que me remates de una buena vez
o que te espantes de mi memoria y mis sentidos
sin dejar más huellas
ni sensación de paraíso.
A C. A. C.
Ilustración: Filippo Basetti, Desnudo.

jueves 7 de mayo de 2009

Daniel Rodríguez Ospina



Qué tal si mañana cuando despierte
Descubro que el mundo ha cambiado,
Que el abrazo matutino de la suave y fría brisa
Ha sido cambiado por un ruido metálico con un asfixiante olor a fuego,
Si cuando en lugar de sentir las suaves planicies sobre mis pies
Sólo quedara lo árido de un corazón sin ilusiones.

Qué tal si mañana cuando despierte,
Sólo encuentre gente sin sueños,
Donde más que cadáveres, sólo encuentre
Los trozos de aquellos sueños destruidos por una parca
En un éxtasis de marihuana.

Acaso también podría despertarme
Y observar en tus ojos el nombre de mi hermano
¿Será que dormí cien días, o cien años?
Que aquello que creí nunca iba a cambiar
Ahora se enfila hacia el atardecer,
Donde el amor fue tal, que aun la muerte
La compartió con él.

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domingo 3 de mayo de 2009

Perséfone Bryce

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Quiero beber su sangre
por mis ojos,
atacarlo con mis uñas
y dejar en ellas las marcas de su piel,
lentamente tomar su rostro
y esbozar un beso
lento, salado, visceral...
que den locomoción a mis manos
hundiéndose en su espalda,
quitar el cinturón
en un solo paso,
de un solo tirón,
extenderlo sobre la sábana
como una hoja
que aterriza sobre la tierra
y hacer pacientemente
lo que los felinos
hacen con sus cadáveres.


Ilustración: Alex Grey, Copulate.

sábado 2 de mayo de 2009

Eliana Morales Zuluaga

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Cosas de Putas


Lo sigo con mis ojos, lo recorro minuciosamente como el oxígeno que respira y entra en su cuerpo. Yo lo sigo, él está a mi lado, conoce mi nombre, ha escuchado mi voz miles de veces, me besa, me abraza, pero aun así, no se percata de mi presencia. No sabe de mi acoso, no se imagina lo que pienso cuando lo miro, no lo entiende... es demasiado inocente para mí. Es mayor y ha vivido más que yo, ha recorrido cantidades de cuerpos, de valles, de calles… pero... es aún muy inocente para mí, le falta eso, un algo, una malicia indígena que viene impregnada como el color de la piel... innegable!
Hay cosas que no entiende y seguramente jamás entenderá, pero, ¡me gusta!, ¡me intriga!, despierta en mí deseos bajos, oscuros, cosas que se aprenden en la calle... ¡cosas de putas!
Y por otro lado me inspira, dicta en mí pensamientos sublimes, me regala vida y talento.
Él, hombre de carácter fuerte, de ojos oscuros, de manos pícaras y juguetonas, de brazos protectores y pensamientos pobres...
Él, hombre común pero idealizado.
Él, hombre, padre, hijo, amante.
Él, asqueroso, repugnante, ignorante, adinerado y pobre.
Él, él me gusta y al mismo tiempo me asquea, produce en mi nauseas y ganas... deseos de ser baja, sucia y malvada.

sábado 18 de abril de 2009

Luz Adriana Castaño Gómez



¿Quién será?
¿Quién vendrá mañana
con su máscara
aguardando por mí,
acechándome en cada paso,
aprovechando que doy la espalda
para engañarme,
envolverme en su maraña,
sacar todo lo bueno de mí,
luego marcharse dejándome
todos los vidrios rotos
en mis manos…?

viernes 17 de abril de 2009

Diana Lucía Rentería Cruz

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Pronóstico

Ladra el viento oscuro
en su trepidar de ausencias
Gruñen ventanas amarillas
devorándose la noche de un bocado
Pasos de peste que deambulan
tras el descanso de sus llagas polvorientas
Escucha
Es el taconeo doloroso
anunciándose incesante en el concreto
No seas incauto:
Escóndete debajo de tu tumba



Ilustración: Larry Clark.

lunes 13 de abril de 2009

Juan Sebastián Cárdenas Hernández



SIN OLVIDARTE

Los viejos cuerpos
entre cenizas yacen,
pero el recuerdo
del corazón se aferra…
¿Cómo ser la victoria
no sólo un premio
sino el desapego?
Las consecuencias
del tormento,
sigues allí, estando,
como volver a ser
la nube que desató
la lluvia con pasión…

::

martes 7 de abril de 2009

René Segura




El eterno cavador de su propia tumba

En un valle vivía un solitario hombre que tenía la costumbre de todos los días cavar su propia tumba, no se sabe desde cuando lo hacía pero por la cantidad de tumbas que había cavado debía ser hacía mucho tiempo.
Un día un anciano entró a los dominios de este hombre y le dijo:
—¿Qué pretende con estas tumbas?
El hombre dejó de cavar pero no contestó nada.
—¿Es que usted va a matar muchas personas? —el anciano preguntó.
—No me interesa matar a nadie —respondió.
—¿Entonces para quién son las tumbas?—replicó sorprendido el anciano.
El cavador contestó:
—Son sólo para mí.
El anciano intrigado le dijo:
—¿Pero para qué cavar tantas tumbas? ¿no sería suficiente sólo con una?
El cavador simplemente le dijo:
—¿Está seguro que con una sola sería suficiente?
Después de decir esto el eterno cavador de su propia tumba continuó con su labor.
En ese momento el anciano lo entendió todo y salió de ahí apresurado a cavar sus tumbas, esperando cavar muchas en lo poco que sabía le quedaba de vida.
::
Ilustración: Edgar, Alejandro Raskolnikof

lunes 30 de marzo de 2009

Recital de poesía

viernes 27 de marzo de 2009

Satanás, novela de Mario Mendoza

.
Para los que leímos el libro antes de ver la película:
.

La crucifixión de San Pedro, Caravaggio
*
Autorretrato en el Gòlgota, Gauguin
*
Dos cabezas cortadas, Géricault
*

Los naufragos de la Medusa, Géricault
*

El martirio de San Juan Evangelista, Charles Le Brun
*
Perséfone, Dante Gabriel Rossetti
*

San Francisco en el desierto, Giovanni Bellini
*
La santísima trinidad, Masaccio
*

lunes 23 de marzo de 2009

Carlos Mario Vallejo Trujillo


La rebelión del sanitario. (Contado de oídas)

Un amigo común,- se verá porqué no se dirá ‘un amigo de la casa’ – que solía contabilizar los remolinos evacuados del sanitario y que tenía la incontinente manía de derramarse en heces en el pacífico aroma de mi hogar, arribó del suyo confundido de si tan inusitada aparición como atestiguó, pertenecía a dependencias oníricas o bien a su narcotizada vigilia cotidiana: se trató de una manifestación en la que su propio sanitario le expresó su desprecio y le hubo descrito con detalle la conspiración vengativa que habría de planear… El hombre pronunció algo como que “en una de esas noches más negras, animada por aspersiones estelares de fulgor arbitrario, sentí murmullos acuíferos provenientes del excusado, a los que resté cuidado y me inserté en un sueño lento que permitía aletear en el inconsciente”.

Lo cierto es que en una de tales lobregueces, me vi defecando en un sanitario pensativo, e imaginé que la resignación con la que últimamente hacía sus torbellinos nauseabundos, se debía a la frustración callada de tener que recibir lo peor todo el tiempo, mas razoné en su favor que al menos la suerte de los lavabos públicos e institucionales no le era, en nada comparable.

Siempre que hubiera personas ajenas a esta morada se podían percibir los rumores lamentosos provenientes del recinto del aseo- o bien del desaseo- . Pareciera como si los sonidos revueltos con heces amenazaran con sembrar pesadillas malolientes.

Estremecida en su pundonor ante la alimentación desechable de tía Graciela-abundante en mantecosas frituras industriales, harinas de todo tipo y delicias azucaradas- el retrete, en antiguo vilo, aguardaba que un infarto le pasara cuenta de tan venenosa glotonería. Consolaba su infortunio, entonces con la embadurnada humillación del papel sedoso y blanco, pero su vergüenza se acrecentaba al recordar que debía engullirlo todo. Y allí estaban en medio de fluctuaciones burlescas, el lavamanos narigón y la ducha, con una complicidad muda que buscaba enloquecer de una ira hirviente al inodoro, furia que lograba canalizar en el nado circunferente de la hiel, en una ceremonia tan repetida y sórdida que haría cualquier cosa, con tal de evitar esa humillación que se agriaba en los intestinos.

La pesadilla diarreica de tía Graciela, amenazaba el aposento sanitario, que debía, sin embargo, aguardar con fe, que los jóvenes vomitadores y ebrios, no se sintieran indigestos a media noche.

Su cansancio era tan notorio (del inodoro), que ya no había júbilo en su remolino vinotinto, e incluso los satisfechos expulsores debían arrojar cubetas de agua para contribuir a la deglución sonora de la resignada taza, una Raymond, muy antigua, de sinuosidades esculpidas. Cierta temporada en la que parecía no soportar más, hubo de ingeniar la forma de cobrar venganza. Sentíase iracundo por el abandono mortecino del que fue víctima en el periodo en que no hubo suministro de agua, de modo que dispuso, cerrando decididamente sus tapas meadas, a rebelarse contra el próximo talego de excremento. Planearon entonces sus válvulas húmedas, durante una noche, la más negra y ya sin astros salpicados, taponar las vías y trampear las palancas, en una sublevación que había fermentado varios días, días en los que había olvidado la sensación diáfana de soltar sus aguas.

Tía Graciela se disponía entonces a hacer del cuerpo, apurada y más pesada que nunca, corriendo en fulminantes pasos, sintiendo derramarse en sus calzones y entrecerrando la boquilla sensible del ano. El estruendo afanoso de la puerta vidriada del baño aguzó al sanitario y a sus aguas de translúcido disfraz. Se sentó de un suspiro- obesas carnosidades sobraban el asiento de cerámica- mientras escarbaba con las uñas de los índices, la mugre de las demás.

Se había demorado como nunca antes, tanto que pudo resolver un crucigrama de la prensa del día -uñas limpias-; y la losa incluso temió que la aquella dama despreciable hubiera olvidado halar aquella trampa maloliente que tanto hubo urdido. Fue entonces cuando en instantes satisfechos, tía Graciela soltó las aguas de un jalón inesperado y el intervenido volcán de cerámica, erupcionó con la fuerza exacerbada de la venganza, y la lava pútrida y gelatinosa con los colores opacos del mal olor impregnaron hasta los confines de las baldosas recién trapeadas y se abalanzaron hasta los cogotes de tía Diarrea, quien absorta y fétida, tuvo la leve intuición de que todo había sido planeado por las amígdalas demoníacas del retrete, que según imaginaba, maduraban en las noches más sombrías del mes.

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domingo 15 de marzo de 2009

Felipe López Giraldo



Escuchémonos la saliva
La cadencia de nuestros besos
es un juglar lúcido,
una cura de universo
en espacios grises.
Trémulos en un valle de piel,
mi carne, tu carne.
Es la orgía carnívora
entrelazada por la finitud.
Ven aquí prolongación inefable.
Los mares de fuego
están hambrientos de tu lengua.
Escuchémonos la saliva,
el gran crujido
se choca en nuestras bocas.
Una ola llega a mí
para encallar amor,
la dulce dilación
del desprendimiento
de tus labios.
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Walther Espinal


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A las putas
que abnegadas
recibían
el jornal
de mi trabajo
hoy les canto
ya que en ellas confío
asido a sus piernas
a su amor de lluvia
pasajero.
Como en un sacrificio
el humo sube
y huele a entraña.
Este colchón se corta por lo más blando.
Y ambos tejemos un pensamiento efímero.
Mis putas son flores surrealistas
de piel
escritura
con letras doradas.
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Pinta papá conmigo
me dice juanmanuel
y con su pincel
traza en mi alma
la gaviota azul
el atardecer naranja
la lluvia violeta.
Él que cuando duerme
suele reír.
Entonces el corazón
me suena
como una campana.
En tu sonrisa corre agua dulce.
Pinta papá conmigo
dice mi hijo
y con su pincel
traza en mi alma.
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5

Desde la montaña
veo la noche
como agua
hoy que la luna resbala
y mi pecho bulle.
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LA DANZA DE NARCISO, Walther Espinal.
Ediciones Sagitario 2009.
Medellín- Colombia.
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:)

domingo 8 de marzo de 2009

Puñaladas lingüísticas, segunda vuelta!





















Tapadez narizal
Acosan sexualmente de mí
Anumalidad
Anchor
Asimulaba bien las dietas
Las axulas peludas
Cómo termina el final del libro
Cometieron de las suyas
Volar con los condors
Coloquémosle emoción a este reinado
Veredeña corregimientera
Desconcordancia
¿Dora dónde estás, qué te metiste?
Drogadismo
Enviudeció
Ese puto me engrupa
Medicamento gerénico
Hay demasiados poquitos
Igualidad
Imperoso
Inleíble
Equitatividad
Le zumba la transmisión
Más canto no clara un pollo
Me apuñaló con un machete
No venía desde que me fui
¡No lo veo a poner televisión!
Nos escuchamos el guaro
Ocnibulada
La carretería
Pulcrición
Semanero (Semanario)
Se murlan bucho
Solibianar
Tripaje
Economismo (Posiblemente existe)
Tropesudo
Un cuarteto de tres policías
Antigüísima
Tomemos volka
Yo concursé para ese concurso
Que nos den por las dos partes (hablando de presupuesto)
Hereditada
Neurano (Murano)
El catrasti (Castrati)
Cabeció con el hombro
A la menor importante
Falta media hora pa’ la una
Insencios (inciensos)
Se cayó, se mató y quedó cuadripléjico
Mama Pacha
Se empequeñó
Sudoripedas
Medición penetrante y controlada de datos ricos y profundos
Dieciseisava
Calladitud
Tiene mes y medio años de edad
Descosternado
Se abre la apertura
Una H bronco-aspirada
Cataplexia (Catalepsia)
Cosé Juervo (José Cuervo)
Egoisticismo
Me están asediendo
Indoneses
Yo como tengo faringitis, no oigo nada…
La ceguez de Kenny
Las dos leys
Observado visualmente
Una perra pekinesa japonesa
Lo primero que vea a la vista
Se fue a robarse una leña sin permiso
¿Qué flotará por debajo del río Cauca?
Tecnologizado
Un rebaño de pollos
Me quedó un morado rojo
Una blanqueación dental (existe!)
Una persona activamente sexual

:)

lunes 2 de marzo de 2009

Felipe Agudelo Hernández



HOMENAJE A MADAME CURIE

Puede que en lugar de ojos
tenga calderas de brea derramándose
a un cuarto de la gravedad,
lagos donde monstruos milenarios calman la sed
y lavan sus heridas,
noche con la última bengala de un naufragio,
pechblenda ardiente en estado misterioso,
puño de espejos,
pecera llena de petróleo quieta eternamente,
complemento de noche cuando está triste el día,
réplica exacta del sol cuando mira de noche,
fogata de sombras;
sus cejas son dos alas que oscurecen
planetas llenos de raíces;
su frente es el universo de día;
su pelo es un mar paralelo a la lluvia, sin faros;
la mente más allá del pelo,
es incomparable, como la hermosura, con hermosura alguna…

Pero le ha faltado tanto llanto, que pareciera
estar ahogándose en sus ojos.

Lanzo anzuelos a sus ojos para rescatar mi vida…

Ella, lo que encuentro en mi cabeza solamente,
está perdida, lejos de su piel.

A Laura Arias